domingo, 31 de marzo de 2013

Nunca has estado solo


Sentado. Acostumbrándome a ser parte de la nada.

Un silencio abrumador, absoluto.
Solo oyes el latido de tu corazón
y este se funde con el silencio
y piensas en muerte, calma y soledad.
Te crees fuerte para soportarlo,
pero te sabes incrédulo, al fin,
nunca has estado solo
tienes esa ventaja o esa desgracia.

La luz de la computadora te atonta
y deseas un trago y correr,
fatigarte hasta escupir los pulmones.
Ver a la gente que camina contenta,
se tocan las manos,
se rosan con los ojos.
Te sabes igual.
No lo soportas y buscas una imagen,
la imagen de una mujer
cualquiera, no importa,
solo quieres distraerte,
quizás enamorarte y seguir
sin estar solo,
al menos otro instante más.

Cierras la computadora,
ya no lo soportas y sales.
Miras a todos lados
no lo encuentras, buscas algo
no sabes qué, pero lo buscas.
Entras a un cine.
Te ves y te ven raro
la única figura sola,
eres como un fantasma
del que todos evitan su mirada.
Te sientas solo y vacío
y contemplas la pantalla
una trama tonta, simple
como la vida de cualquiera,
como tu vida.
Gente buscando gente entre gente.

Sales del cine, caminas
por una avenida
siempre mirando.
La soledad es más cruel
cuando estas rodeado de gente acompañada.
Intentas soportarlo
es como una prueba, piensas.
Hay una librería, nunca has podido ignorarlas,
entras, hueles los libros
te detienes frente a los libros de autoayuda,
ríes, esos títulos siempre te hacen reír.
Piensas en una gran broma
y volteas a los lados, estas solo,
es una lástima, era una buena broma.
Sales de la librería
ya estas más confiado.
La soledad no es gran cosa,
crees que puedes soportarlo,
al fin, ya estás cansado de no estarlo.
Vuelves a casa,
entras y respiras profundo,
sacas el arma y te disparas.