jueves, 19 de abril de 2012

A Maria del cielo

Y ya al pisar los últimos abrojos
De esta maldita senda peligrosa
Haz que ilumine espléndida mis ojos
De tu piedad la antorcha luminosa
García Gutiérrez.
Flor de Abraham que su corola ufana
abrió al lucir de redención la aurora:
tú del cielo y del mundo soberana,
tú de vírgenes y ángeles Señora;

Tú que fuiste del Verbo la elegida
para Madre del Verbo sin segundo,
y con tu sangre se nutrió la vida,
y con su sangre libertose el mundo:

tú que del Hombre-Dios el sufrimiento,
y el estertor convulso presenciaste,
y en la roca del Gólgota sangriento
una historia de lágrimas dejaste;

tú, que ciñes diadema resplandente,
y más allá de las bramantes nubes
habitas un palacio transparente
sostenido por grupo de querubes

y es de luceros tu brillante alfombra
donde resides no hay tiempo ni espacio,
y la luz de ese sol es negra sombra
de aquella luz de tu inmortal palacio.

Y llenos de ternura y de contento
en tus ojos los ángles se miran,
y mundos mil abajo de tu asiento
sobre sus ejes de brillantes giran;

tú que la gloria omnipotente huellas,
y vírgenes y troncos en su canto
te aclaman soberana, y las estrellas
trémulas brillan en tu regio manto.

Aquí me tienes a tus pies rendido
y mi rodilla nunca tocó el suelo;
porque nunca Señora, le he pedido
amor al mundo, ni piedad al cielo.

Que si bien dentro del alma he sollozado,
ningún gemido reveló mi pena;
porque siempre soberbio y desgraciado
pisé del mundo la maldita arena.

Y cero, nulo en la social partida
rodé al acaso en páramo infecundo,
fue mi tesoro una arpa enronquecida
y vagué sin objeto por el mundo.

Y solo por doquier, sin un amigo,
viajé, Señora, lleno de quebranto,
envuelto en mis harapos de mendigo,
sin paz el alma, ni en los ojos llanto.

Pero su orgullo el corazón arranca,
y hoy que el pasado con horror contemplo,
la cabeza que el crimen volvió blanca
inclino en las baldosas de tu templo.

Si eres ¡oh Virgen! embustero mito,
yo quiero hacer a mi razón violencia;
porque creer en algo necesito,
y no tengo, Señora una creencia.

¡Ay de mí! sin creencias en la vida,
veo en la tumba la puerta de la nada,
y no encuentro la dicha en la partida,
ni la espero después de la jornada.

Dale, Señora, por piedad ayuda
a mi alma que el infierno está quemando:
el peor de los infierno... es la duda,
y vivir no es vivir siempre dudando.

Si hay otra vida de ventura y calma,
si no es cuento promesa tan sublime,
entonces ¡por piedad! llévate el alma
que en mi momia de barro se comprime.

Tú que eres tan feliz, debes ser buena;
tú que te haces llamar Madre del hombre,
si tu pecho no pena por mi pena,
no mereces a fe tan dulce nombre.

El alma de una madre es generosa,
inmenso como Dios es su cariño:
recuerda que mi madre bondadosa
a amarte me enseñó cuando era niño.

Y de noche en mi lecho se sentaba
y ya desnudo arrodillar me hacía,
y una oración sencilla recitaba,
que durmiéndome yo la repetía.

Y sonriendo te miraba en sueños,
inmaculada Virgen de pureza,
y un grupo veía de arcángeles pequeños
en torno revolar de tu cabeza.

Mi juventud, Señora, vino luego,
y cesaron mis tiernas oraciones;
porque en mi alma candente como el fuego,
rugió la tempestad de las pasiones.

Es amarga y tristísima mi historia;
en mis floridos y mejores años,
ridículo encontró, buscando gloria,
y en lugar del amor los desengaños.

Y yo que tantas veces te bendije,
despechado después y sin consuelo,
sacrílego, Señora, te maldije
y maldije también al santo cielo.

Y con penas sin duda muy extrañas
airado el cielo castigarme quiso
porque puse el infierno en mis entrañas;
porque puso en mi frente el paraíso.

Quise encontrar a mi dolor remedio
y me lancé del vicio a la impureza,
y en el vicio encontré cansancio y tedio,
y me muero, Señora, de tristeza.

Y viejo ya, marchita la esperanza,
llego a tus pies arrepentido ahora,
Virgen que todo del Señor alcanza,
sé tú con el Señor mi intercesora.

Dile que horrible la expiación ha sido,
que horribles son las penas que me oprimen;
dile también, Señora, que he sufrido
mucho antes de saber lo que era crimen.

Si siempre he de vivir en la desgracia,
¿por qué entonces murió por mi existencia?
si no quiere o no puede hacerme gracia,
¿dónde está su bondad y omnipotencia?

Perdón al que blasfema en su agonía,
y haz que calme llorando sus enojos,
que es horrible sufrir de noche y día
sin que asome una lágrima a los ojos.

Quiero el llanto verter de que está henchido 
mi pobre corazón hipertrofiado,
que si no lloro hasta quedar rendido
¡por Dios! que moriré desesperado.

¡Si comprendieras lo que sufro ahora!...
¡Aire! ¡aire! ¡infeliz! ¡que me sofoco!...
Se me revienta el corazón ... ¡Señora!
¡Piedad!... ¡Piedad de un miserable loco!

Antonio Plaza Llamas

miércoles, 14 de marzo de 2012

te pienso

Te pienso…
Te quiero…
Te sueño…
Te ignoro…

Tu imagen permanente en mi cabeza,
Pero mi indiferencia innata.
Tu cara, tus gestos, tu sonrisa,
Todo me provoca quererte.

Mi locura, mi poca consistencia,
Mis temores, mis frustraciones,
Mi poco esfuerzo a vivir.
Todo me hace desear que no me quieras.

No temo a que me dejes.
No temo a que me mientas.
No temo a tus acciones.
Temo lastimarte.

Te pienso…
Te quiero…
Te sueño…
Te ignoro…
Te necesito… 

viernes, 13 de enero de 2012

Exceso

Ya recuerdo, si era un viernes cuando despues de ver una pelicula me di cuenta de mi gran
error... Si, ahora vuelve todo a mi mente, como olvidar las sensaciones, los pensamientos,
las inquietudes.
Fue ahi, sentado mientras veía los creditos de una pelicula pasar y sorvia un poco del cafe
que me prepare justo en el climax de la pelicula "Debio ser una gran pelicula". La verdad
es que no recuerdo nada de ese dia, anterior a la taza de cafe. Recuerdo que al terminar los
creditos me quede pasmado, inmovil.
-¿Que te ocurre?- Preguntó extrañada mi exesposa.
La escuche pero mi concentración estaba en otra parte, y no fui capaz de contestarle.
Fue entonces cuando un impulso me hizo levantarme para tomar las llaves del auto y salir
sin decir una sola palbra, ni siquiera una seña para tratar de explicar mi conducta.
Su rostro jamás lo olvidaré. Paso de un rostro extrañado, a estar colerico y gritar,
si que grita fuerte esa mujer, al final solo era un rencor frio y silencioso ante mi
indeferencia.
Yo no podía hacer algo para impedirlo, en ese momento era solo impulsos mecanicos, era un
pensamiento en marcha.

Subi al carro y maneje, segui manejando cerca de treinta minutos hasta que por fin llegue
a mi destino. ya estaba en la calle de sulivan. Sin tituvear me acerque a la primera
puta que encontre y le ordene subir al auto.
-O eres un tipo muy decidido, o muy urgido.- Dijo la puta al entrar.
-¿Dónde está el hotel más cercano?- Pregunté ignorando su comentario y arrancando el
carro inmediatamente.
Segui sus indicaciones, y en pocos minutos estabamos entrando a un motel barato que estaba
a unas cuantas calles. "Motel Paris" decia el letrero, no pude imaginar algo que se
asemejara menos a aquella hermosa ciudad. Un terreno mediano con solo cinco habitaciones,
y un gran patio frente a ellas. Aunque era de noche pude observar que el patio estaba muy
sucio, lleno de polvo y basura tirada. Habría apostado a que  había condones usados tirados
por ahi. Era un buen lugar.
Entramos en la habitación. Un cuarto pequeño con una cama matrimonial en el centro y un
baño sin puerta solo una cortina, fue curioso darme cuenta de que el unico espoje ahi
era el que cubria todo el techo, y aunque estaba algo sucio reflejaba perfectamente toda
la habitación.
-Bueno, y ¿Que quieres?- Pregunto la puta distrayendome de mi inspección.
Gire para mirarla. No, mejor dicho, para analizarla. Era una mujer madura, algo gorda.
Usaba una peluca rubia y un pequeño vestido rojo que parecia que en cualquier momento
estallaría, pero eso no me importaba lo unico que quería era un orificio humedo.
-Quiero venirme en tu boca, para despues follarte por el culo...¡a si! y quiero que grites
fuerte cuando te la meta- Respondí.
-Esta bien, seran trecientos pesos y tienes que pagar por adelantado-
-Desnudate- Ordene. Al momento que le daba el dinero.

Estuvimos follando por cuarenta minutos.
-Si que te urgía un buen culo.- Me dijo mientras luchaba por entrar en el vestido a la vez
que enderezaba su peluca.
-¿Sabes donde puedo conseguir un poco de hierba?- Pregunte.
Supuse que no era la primera vez que le preguntaban, ya que me respondió de forma muy
natural.
-Si quieres yo te puedo conceguir unos churros baratos.-
-¿Y en cuanto me saldrán unos tres?-
-Con cien pesos que me des yo te los traigo, con servicio a la habitación incluido.-
-Toma.- Le dije, al tiempo que estiraba el billete.
Cuando ella volvio yo seguia tirado en la cama desnudo.
-Por un momento pense que no volverias.- Dije.
-Pense en no volver, pero me caiste bien así que volvi, tomo aqui estan.- Dijo estirando la
mano con una bolsa negra.
-Y que, ¿no me vas a invitar?- Pregunto.
-¿Me vas a invitar otra mamada?-
-Orale ya estas.-
Así que fumamos y cogimos todo lo que restaba de la noche. Al despertar seguia echada ahi a
mi lado. la mire un instante y se desperto.
-Saldre a comprar comida y alcohol, quiero que lo repitamos hoy en la noche. Así que no te
atrevas a irte.- Le ordene.
Me miro atonita y sin pronunciar palabra alguna asintio con la cabeza.
Esa noche fue el exceso absoluto y aunque distaba de ser una fantasia fue el mejor fin de
semana que he tenido jamás, no importa la gonorrea, ni los tres dias de diarrea
intensa que tuve después. Solo se que desperte a la plenitud.

Esta es mi venganza contra la sociedad. ¡Como se atreve esta a clasificar los placeres!
No me interesa su opinion. ¡¿Quien les dijo que solo algunos sentimientos son los placeres
aceptados?! ¡¿Dónde dejan la lujuria, el orgullo, y esa sensación que solo la rebeldia
sabe provocar?! Su amor, su responsabilidad, su compasión ya no me provocan nada, ¡su
sabor me ha fastidiado! ¡¿Quien se creen para decirme como vivir?!

______________

Respirar: Aire entrar en los pulmones para salir.
Dormir: Cerrar los ojos y perder la conciencia.
Despertar: Abrir los ojos.
Comer: Ingerir objetos extraños por la boca para llenarlos de baba y tragarlos.
Orinar-Defecar: Desecharlos.
Tocar: Impulsos electricos de la piel al cerebro.
Sensaciones: Reacciones que produce nuestro cerebro ayudado de las hormonas.
Sentimientos: Reacciones ante objetos cotidianos.
Ocupación: Autoengaño.
Familia: Grupo de autoengaño.
Amigos: Distracción.
Relación: Instinto, ilusión de trascendencia y valía personal (super autoengaño)
Cielo: Medio para negar lo efimero de la existencia.
Infierno: Manipulación.
Dios: Autocompasión.
Pensar: Tortuoso.
Vivir: Todo lo anterior.

¿En verdad crees que esto vale la pena?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Insoportable

Cada día me es más insoportable verles la cara, esas expresiones constantes de una alegría efímera. Nunca tienen algo que decir aunque no dejan de hablar. Siempre las mismas preguntas y respuestas, mecánicas.

Hoy no quiero. . . simplemente ¡no puedo más! La imagen de mi esposa, de mis hijos, siempre recibiéndome con cariño. . . atosigándome con atención que no deseo ¿Qué no se dan cuenta en verdad? No es el estrés del trabajo por lo que estoy serio, no es el cansancio. No, claro que no, es solo que estoy harto de verlos, de tener que convivir con ustedes ¿Qué no se dan cuenta? ¡¿Cómo pueden ser tan idiotas?!. . .

Solo quiero tirarme en el sillón y que a nadie le importe como estuvo otro día mierda en mi vida mierda. No pensar en nada. Créanme que en verdad  no me interesa enterarme de la vida de la vecina, o de cualquier aventura que haya podido pasar en una escuela. Todo eso me distrae yo solo quiero ser ignorado e ignorar a todos. Descansar.

Matarlos. Esa sería la solución, así me dejarían en paz para siempre. . . jaja. No, jamás tendré el valor de matarlos, no soy esa clase de persona, soy incapaz de ir contra las normas.

Huir sería más simple, pero eso es desperdiciar muchos años de esfuerzo. Además, no podría vivir sabiendo que me odian. No puedo tolerar la idea de que los demás me desprecien, me complace demasiado que la gente me recuerde con nostalgia, que me extrañe de alguna forma. Esa es la única forma que tengo de trascender. Que mediocre.

De nuevo este camino interminable, lo he recorrido una y otra vez. Un círculo, ¡un puto círculo! Siempre estas casas iguales, siempre estos autos iguales, siempre mi auto. ¡Estoy harto de todo!. . .

-Bueno. . . si soy yo, ¿Qué pasa?. . . ¿Cómo que mi esposo ha sufrido un accidente?. . .