viernes, 14 de octubre de 2011

vida

La vida es sinónimo de rutina. 

Que realidad tan desalentadora. No  importa la rutina que haga, no soy capaz de soportarla por largo tiempo, aunque la hubiese disfrutado al principio. Es simplemente como si todo tuviera una fecha de caducidad.

Quizás es cierto que la vida es curiosidad. Quizás es por eso que mi realidad sin importar cual sea me parece gris, aburrida. Es como si un tono se repitiese hasta el cansancio sin variar siquiera de ritmo, si eso es la vida, nada más que monotonía, solo eso. Me parece increíble que haya gente capaz de disfrutarla bajo el asfixiante peso de la rutina. Esta incapacidad de disfrutar la monotonía me limita.

Un día leí por ahí “el poder tener certidumbre es de las peores cosas que a alguien le puede pasar” y aunque sea verdad, eso no aplica en la realidad. La vida se basa en buscar la certidumbre. Por eso existen palabras como futuro en todos los idiomas, es por eso que los padres te mandan a la escuela o te enseñan algún oficio; por eso inventaron el matrimonio, para tener la certidumbre de no estar solo. 

Quizás es que no he encontrado lo que en verdad me complace. O quizás es la rutina de respirar la que me ha aburrido.

viernes, 1 de julio de 2011

Momentos

Nadie quiere ver demasiado la realidad. Simplemente es insoportable, tanta crudeza, cotidianidad, simplicidad, inutilidad, todo el rededor sin sentido, que si bien nos complace la mayor parte del tiempo, siempre deja ese sentimiento de vacío, de necesidad, eso que nos dice que algo falta.

Creo firmemente que en eso se basa el éxito del arte, su trabajo es intentar llenar ese hueco, sin conseguirlo ni una sola vez. Quizás sea algo imposible de llenar por lo material, es decir, nada perceptible por los sentidos puede siquiera ser foráneo de la realidad, simplemente es otra de sus incontables partes, que como toda unidad es inútil. Pero siendo honestos, no creo que los sentimientos sean capaces de llenar este vacío, porque siempre tienden a convertirse en rutina, en un mecanismo rítmico, y muchas veces, su duración es tanta y sin cambios que simplemente nos olvidamos de su existencia, solo sabemos que están ahí hasta que el ritmo cambia.

Nada puede llenar ese hueco, es simplemente imposible. La ventaja de muchos se basa en que ni siquiera lo notan, digamos que son inmunes a su existencia, o simplemente no tienen tiempo de prestarle atención.

Lo único que queda, son esos momentos perfectos, donde todo parece colaborar para llenarnos de una forma completa durante un segundo, momentos que solo la fantasía me ha dado.

sábado, 4 de junio de 2011

A una transeúnte

La calle atronadora aullaba en torno mío.
Alta, esbelta, enlutada, con un dolor de reina
Una dama pasó, que con gesto fastuoso
Recogía, oscilantes, las vueltas de sus velos,

Agilísima y noble, con dos piernas marmóreas.
De súbito bebí, con crispación de loco.
Y en su mirada lívida, centro de mil tomados,
El placer que aniquila, la miel paralizante.

Un relámpago. Noche. Fugitiva belleza
Cuya mirada me hizo, de un golpe, renacer.
¿Salvo en la eternidad, no he de verte jamás?

¡En todo caso lejos, ya tarde, tal vez nunca!
Que no sé a dónde huiste, ni sospechas mi ruta,
¡Tú a quien hubiese amado. Oh tú, que lo supiste!



Charles Baudelaire (Traducción por Antonio Martinez Sarrión)

sábado, 28 de mayo de 2011

Tristemente son los mejores.

Es increible como un equipo puede ser tan superior, aunque a la mayoría les peresca una trivialdad, un tema sin importancia. Para algunas peronas, en las que me incluyo, es una forma de vida, es algo que me ha definido desde que tengo memoria, una pasión inagotable. Para algunos seran las mujeres, para otros los carros, pero para mi es el futbol.

La verdad es que lo que hace el Barcelona -muy a mi pesar-, es una forma de jugar sublime, un trato de balon nunca antes visto y que no tiene  par, y no lo habra por mucho tiempo.
Aqui no intento glorificar a un equipo, que aunque es el mejor, no me cae bien. Lo que intento hacer es declarar una completa frustración que me llena en este momento, al ver que no hay forma de vencer al Barcelona. La unica manera posible de vencerlos, es como planteo los juegos el Real Madrid. Que es un futbol que no comparto. Ahora solo queda intentar buscar una explicación de en que momento llegaron a desarrollar un fotbol pefecto.

Basta con ver la mirada de Sir Alex Ferguson al caer el gol de Messi, se sabia derrotado, incapaz de reaccionar. Superado ampliamente y sin los argumentos, ya no para revertir la situación, sino de menos ser capaces de competir de una mejor forma.

Competir contra el Barcelona, como conjunto, es jugar contra lo invatible. Pero sus jugadores, me parecen sobrevalorados, por el hecho de que estan hechos para jugar en el Barcelona, y no más. Estoy seguro de que, por si solos son incapaces de cargar con la responsbilidad de un equipo, y la gran mayoria no sobresalirian demasiado del resto, como los grandes jugadores de otros tiempos. Tiempos que no volverán y jugares que ya no habra (no me refiero ha esto con nostalgia), no por falta de calidad individual, simplemente por una evolución del juego, que lo hace meramente imposoble.

Con esto he expuesto lo que veo. Y ahora no queda más que seguir atacando al Barcelona y a sus seguidores con argumentos cada vez más debiles. Solo queda esta resignación obligada, y continuar repudiando al mejor equipo del mundo.

domingo, 22 de mayo de 2011

¿Que tanto sufrimos?

¿Qué tanto es lo que en realidad sufrimos? Todos  vamos por la vida, exaltando los malos ratos, exagerándolos y llevándolos al extremo de creer que son únicos y que nadie ha sufrido de la misma manera. Esto no es más que una forma de expresar nuestra vanidad, solo eso. De alguna forma, es lo que hacemos para salirnos de la rutina, para ponerle sentido a la vida, para justificarla de algún modo; con esto nos engañamos para seguir respirando y creyendo que vivimos por un objetivo, el ser felices. Dicho objetivo, no es más que una ilusión, basada en que a todos nos gusta llamar la atención (de una u otra forma), y que llama más la atención que el sufrimiento. Seamos sinceros, a todos nos gusta contemplar la “desgracia” ajena, para llamar la atención con algún comentario compasivo y lleno de empatía, o solo para saber que regodearlos al saber que nosotros hemos sido capaces de salir de un problema similar, o inclusive peor.
Pero esto me lleva a una pregunta inminente ¿Qué hacer cuando descubres que son pura falsedad esos problemas que te asaltan, o inclusive inventas? Con esto me refiero a que, en realidad solo estamos siendo guiados por la sociedad, siguiendo caminos ya andados, siendo una simple marioneta de todos (indirectamente, obviamente). Para probar este hecho, basta con pedir algún consejo a dos o tres personas, desconocidas entre sí, pero que nos darán una respuesta tan parecida, que parece que se pusieron de acuerdo. Pero que, usamos para resolver las grandiosas dificultades que se nos presentan, y seguiremos haciéndolo.
Quizás sea la única forma de vivir. Y aunque así fuese, el saberlo o mejor dicho el creerlo, me deja en un hastió tan grande, y una impotencia de saber que la rutina es infinita, y que a fin de cuentas, no somos capaces de controlar nuestra propia vida, solo minúsculas partes de ella sin importancia.